viernes 18 de diciembre de 2009

Tengo un amigo que se merece un post

Buenos aires y aires de chanta. Si tuviese que describirlo.

Olía siempre a Eternity de Calvin Klein (pero mucho Calvin Klein) y puchos (pero muchos puchos). Y era el olor más cálido que podías sentir. Si lo sentías quería decir que todo iba a estar bien.

Era un ser infantil, que hacía pucheros cuando algo no le gustaba y te cortaba el teléfono cuando ya no quería escucharte. Mentía descaradamente y cuando lo descubrías, te abrazaba y pretendía que con eso se solucionara todo. Y la verdad es que sí, solo con sonreír ya te compraba.

Era el tipo que te pinchaba todos los levantes y andaba con cara de guardabosques detrás de nosotras todo el tiempo. Pero nos consentía y escuchaba los caprichos de cada una. La actividad principal de todas las noches era verlo explotar de la rabia y aunque sabía que era joda, siempre estaba dando explicaciones. Era un amigo de corazón transparente, bueno, morocho, gordito.

Mi amigo fue un gran amigo. Alguien que me mostró un mundo diferente. Le debo a él demasiadas cosas, pero sobretodo le debo todo el cariño que me dio.

Olvidarte jamás. Extrañarte todos los días. Quererte para siempre.

Eso es lo que prometo hoy, a dos años de tu partida.

2 comentarios:

kokochon dijo...

así como lo describís, se estaría riendo de esto o sintiéndose super picho... hay lugares mejores que este...

Flor dijo...

sintiéndose super picho. sin dudas