domingo 30 de mayo de 2010

Desempolvando archivos

-¿Perdone? No recuerdo su nombre, ¿me lo podría repetir?
-Osvaldo
-Ahhhh, Osvaldo. Sí, Osvaldo… y dígame ¿de dónde lo conozco?
-Soy su vecino
-Ahhh, mi vecino. Sí, mi vecino… y dígame ¿cuál de estas casas es la mía?
-La de la esquina
-Gracias…

Se levantó un día con un pensamiento martillándole los sesos, más que un pensamiento era una duda y tal vez una solución: ¿a cuánta gente conocía? Ufff!-se dijo- a miles y miles de personas, pequeñas, grandes, blancas, morenas, chinos…
Pues allí radica la solución- dijo en voz alta a la habitación vacía y expectante.